sábado, 12 de septiembre de 2015

Montaña rusa de emociones o nuestro primer mes viviendo en Australia

Bueno, ya es oficial, nos hemos mudado a Melbourne, Australia.
No quise escribir mucho sobre esto antes de irnos de España porque realmente ( y Juanma lo sabe) no me lo creía del todo. O no podía creer que fuera a hacerse realidad. Han sido muchos meses esperando a la resolución de la beca doctoral (se la darían? no se la darían? Nos daría un infarto esperando porque tardaron más en resolverla de lo que tenían planeado?) y lo que vino después que no fue poco: ¿no podemos irnos juntos a no ser que nos casemos?¿nos casamos? Y ahora qué? Que papeles hacen falta? Que tenemos que ir a Barcelona a hacernos una revisión médica?!?..y un largo etcétera.  Pues todo eso pasó, aunque fue bastante infernal, pero realmente todo pasa, y mi ahora marido y yo (sigue sonando raro xD) llevamos en Melbourne algo más de un mes. Y esto es raro de cojones xDDDD
Todo ha sido nuevo desde el minuto 1. Los vuelos para venir fueron una progresión de tamaños, desde el pequeño avión mini-autobús que nos llevó de Alicante a Madrid a las 4 de la mañana, pasando por el de tamaño normal de Madrid a Londres Headrow (lo he escrito bien? Lo dudo xD) y finalizando en un mega Airbus de los de 2 plantas. Ahí es nada…era realmente enoooorme.  Cuando llegamos, el bueno del director de tesis de Juanma nos esperaba con un cartelito con nuestros nombres, y Melbourne nos recibía con un frío de narices. Pero claro, aquí es invierno. Y subimos en la furgoneta de la universidad (los profes la usan para recados también) con nuestras enormes maletas (aunque nunca son lo bastante grandes cuando te mudas a otro país en el otro hemisferio a 18.000 km de todo lo que tú has conocido hasta el momento) e iniciamos el camino a lo que sería nuestra casa durante los primeros  5 días aquí.
Por el camino vimos los carteles verdes de la autovía, y llegamos a un barrio residencial lleno de casas unifamiliares de una planta, con su jardín y su valla. Nos dejaron una habitación que no tenía puerta, pero con un biombo y una estantería colocadas de forma inteligente que nos daba intimidad. Su mujer estaba aun despierta y la conocimos, tuvimos que esperar a la mañana siguiente para conocer a su hija de año y medio, una nena rubia y sonrosada con una coletita al estilo de la niña de “Mounstros  S.A”. El primer día nos llevaron a desayunar croasans a una cafetería con mucho encanto en la calle principal. Aprendimos que aquí la gente vive en los suburbios, zonas de casitas alrededor de una gran calle principal llena de cafeterías, restaurantes, tiendas y donde suelen estar también fruterías y carnicerías, por poner algún ejemplo. Casi nadie vive en la ciudad, así que todo el mundo está acostumbrado a desplazarse en bici, tren, tranvía o autobús a su lugar de trabajo…esto, debo confesar, se me hizo difícil de entender y asumir. Vengo de una ciudad que al ser relativamente pequeña, yo podía llegar a todas partes andando (si bien algunas estaban lo suficientemente lejos como para cansarme mucho, entonces usaba el bus, pero eran como máximo 20 minutos cruzar la ciudad). El segundo día lo pasamos Juanma y yo recorriendo la zona, la calle principal, y subimos al tram por primera vez para ir a la universidad e investigar un poco la zona. Nos encontramos con enormes jardines y un museo al que tenemos muchas ganas de entrar. Luego los días pasaron deprisa y tuvimos que cambiar de casa, porque el jefe de Juanma preparaba la mudanza para instalarse en la casa que acababan de comprar. Nosotros nos fuimos una semana a una especie de bungalow pequeño, construido en el patio de la casa de otro profesor de la universidad. Es muy agradable, pero hay que entrar por un lateral de la casa que no tiene luz y está lleno de plantas, yo lo describo como “el bungalow está muy bien, pero hay que cruzar la selva de noche para poder llegar”. Además, como estás en el patio de alguien, te ven  entrar y salir. Son gente agradable, incluso nos invitaron a cenar una noche (por cierto, nos pareció todo muy inglés xD) pero no nos sentíamos del todo cómodos. Cuando la mudanza acabó (ayudamos en ella), nos volvimos a cambiar de casa. Era la tercera casa en 2 semanas y media. Aquí nos quedamos solos, ya que el jefe de JM se marchó con su familia a Europa casi 3 semanas. La experiencia de vivir en una casita los dos solos fue positiva en general, quitando las cosas que hacen ruidos extraños de madrugada porque estas casas están en su mayoría construidas en madera xDDD
Los fines de semana fuimos descubriendo trocitos de la ciudad y parques, pero aun queda muchíiiiiisimo por ver aquí mismo ( sin contar tooooda Australia,claro jaja). Y el tiempo pasó deprisa, y el jefe y su familia volvieron. Llevamos una semana y pocos días conviviendo con ellos de nuevo, en esta nueva casa. A ratos nos sentimos fatal por molestar, a ratos nos reimos con ellos y montamos muebles de Ikea que acaban de comprar, y jugamos con su hijita y la hacemos reír. Es un sentimiento mezclado, queremos estar solos y buscamos piso, pero mientras tanto estamos aquí y nos tratan genial, pero realmente deseamos estar solos y por ejemplo, poder ducharnos cuando queramos o como yo siempre digo, tomar el desayuno en pijama, que para mi es felicidad pura, no se porqué xD
Ya son más de 4 semanas buscando piso y aunque hemos aprendido mucho de ver pisos horribles que en internet parecían perfectos gracias a los grandes objetivos de las cámaras de fotos de las agencias inmobiliarias, estamos más que cansados y frustrados. Conforme van pasando los días conviviendo, más ganas de irnos tenemos, pero alquilar un piso aquí es realmente difícil. No es solo que los pisos no son como los que vemos en España, es que encima siempre hay gente buscando piso, hay mucha competencia.
Los pisos que más hemos encontrado por aquí son pequeños y viejos, la mayoría con cocinas diminutas y baños que necesitarían un retoque con urgencia. Fijaos que todavía hay por aquí lavabos rosas. DE COLOR ROSA, SÍ. Algunos agentes inmobiliarios los llaman “encanto retro” xD
Durante la búsqueda, hemos ido cambiando de prioridades, por ejemplo, estamos viendo que si  queremos algo de tamaño decente, hay que irse a una hora de la ciudad (digo una hora porque he tomado esa referencia en google maps de distancia a pie para poder guiarme a la hora de buscar piso) y que los nuevos pisos cerca de la universidad son auténticas cajas de zapatos. Los orientales son tan felices en ellas… en fin, ellos sabrán.
Y así estamos, hemos pasado por mucho y ya estamos aquí. A veces miro la bandera Australiana ondeando en algún edificio oficial y pienso “joder, es verdad que estoy en la “fucking” Australia!!!”. Pero oye, que cuesta creérselo aun xDD
Aun queda mucho por hacer para sentirnos instalados, pero al menos estamos juntos y eso nos hace felices. Perdón si suena cursi pero es así. Estamos muy lejos de todos y de todo y eso va pesando, se va notando. Sé que aun me queda mucha morriña por sufrir y porqué no escribirlo, lágrimas que llorar y miedo que pasar, pero esto es la vida, y oye, estoy en la puñetera Australia!!!


P.D.: Podría escribir mucho sobre la boda (bueno, igual de la boda no porque fue muy pequeña y sencilla :D) y lo geniales que son mis amigos y familia que fueron cómplices de la pedida de mano más maravillosa del mundo (porque fue la mía!!) pero eso lo sabemos nosotros y nuestros amigos, así que lo guardo para mí… pero porqué no, os dejo el enlace de youtube ;)